¿Merece la pena comprar ya un coche eléctrico?
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Con la mayoría de los países inmersos en una transición energética que les llevará a abandonar el uso de combustibles fósiles en 2050, uno de los sectores que más se verá afectado es el de la automoción. No en vano, numerosas ciudades ya están poniendo trabas a la circulación de vehículos que se mueven con gasolina y, sobre todo, con gasóil. Este hecho ha provocado el aumento de las ventas de modelos híbridos y de coches eléctricos. Pero, dadas las infraestructuras actuales y los precios de unos y otros, ¿merece la pena comprarse un automóvil eléctrico?

Pros para adquirir un coche eléctrico

Comenzando por los argumentos favorables a la adquisición de un vehículo de estas características, cabe señalar los siguientes:

  • El precio de estos modelos está bajando.
  • Los costes son menores. La mayoría de los estudios marcan que para recorrer 100 kilómetros, un coche eléctrico gasta 1,2 euros, por los 6 de su homólogo de gasolina, es decir, cinco veces menos.
  • Tienen menos piezas (hasta un 60% menos).
  • Hay ayudas gubernamentales para la compra de eléctricos. Por ejemplo, en España se ha llegado a un acuerdo para proporcionar ayudas de unos 5.000 euros a los compradores, siempre y cuando las empresas vendedoras hagan un descuento mínimo de 1.000 euros. Es decir, se fomenta su compra pero con la colaboración de la industria.
  • Y claro está, el comprador se compromete con el cuidado del medioambiente.

Contras de este tipo de vehículos

Por el contrario, hay otros tantos argumentos que desaconsejan lanzarse a la compra de un vehículo eléctrico en estos momentos:

  • Se prevé que en 2040 solo el 30% de los coches serán eléctricos, con lo que estamos en un mercado al que le falta mucho para explotar.
  • Aunque los precios han bajado, siguen siendo muy superiores a los coches de gasolina y a los híbridos no enchufables.
  • La infraestructura necesaria para que los automóviles eléctricos puedan repostar no es suficiente. Todavía hace falta una importante inversión en puestos de repostaje para los coches que no se mueven con los derivados del petróleo.
  • Los cargadores caseros solo son posibles en viviendas unifamiliares con garaje o en aquellas comunidades de vecinos donde también haya sitio para guardar el vehículo. Sin embargo, todos los que pernoctan en la calle no tendrían posibilidad de una carga más económica aprovechando las tarifas eléctricas nocturnas, generalmente más baratas.