El cambio climático sigue agravándose cada año que pasa. Ni siquiera el protocolo de Kioto – firmado en Japón en 1997, aunque no entró en vigor hasta el 16 de febrero de 2005-, con el que 187 Estados de todo el mundo se comprometieron a reducir paulatinamente las emisiones de CO2, ha conseguido erradicar este problema. Tanto es así, que se estima que la temperatura global del planeta podría aumentar entre 1,5 y 5 grados para el año 2100 si no se empiezan a tomar las medidas pertinentes.

Asimismo, se espera que el nivel del mar aumente entre 15 y 90 centímetros en las próximas décadas, una situación provocada por el deshielo de los casquetes polares y que podría llevar al borde de la extinción a multitud de especies en todo el mundo.

En este sentido, se antoja muy importante empezar a tomar cartas en el asunto con el fin de hacer de la Tierra un lugar más sostenible y propicio para la permanencia de la vida en general. Por ello, a continuación, ahondaremos en las distintas opciones que existen para hacer frente a esta amenaza.

Reducir las emisiones de CO2

El coche sigue siendo el medio de transporte estrella a la hora de realizar trayectos cortos. Sin embargo, no somos conscientes del negativo impacto que estos vehículos tienen en el clima. Se estima que en un solo desplazamiento de ocho o diez kilómetros se expulsa alrededor de un kilo de CO2 a la atmósfera. Si se multiplica esto por los más de 1.200 millones de automóviles que hay en el planeta,

nos encontramos con una cantidad ingente de gases nocivos que agravan todavía más lo que se conoce como efecto invernadero.

Una forma de evitarlo –cuando las distancias sean pequeñas– es apostar, por ejemplo, por el uso de la bicicleta, un medio que no daña el medio ambiente y que además es una excelente forma de hacer deporte y ahorrar en gasolina. Otra manera clara de reducir emisiones es utilizar habitualmente el transporte público a la hora de acudir al trabajo.

Practicar las tres “R” para una mayor sostenibilidad

Cada individuo tiene también en sus manos la posibilidad de combatir el cambio climático a través de pequeñas acciones que puede realizar en su vida diaria. Una de ellas es lo que se conoce como método de las tres “R”:

  • En una sociedad tan consumista como la que vivimos siempre se apuesta por renovar cualquier objeto si el anterior ha quedado inservible o anticuado. Sin embargo, gracias al auge de internet y de la economía colaborativa, existe la opción de acudir al mercado de segundo mano para así no tener que “fabricar” nada desde cero.
  • Es muy importante separar la basura del hogar y después arrojarla en los distintos contenedores que hay para ello. Hay que prestar mucha atención a los plásticos, ya que es un material que puede tardar cientos de años en degradarse.
  • En nuestras manos también está reducir el gasto energético de la calefacción, del aire acondicionado y del resto de electrodomésticos. Por ello, no está de más regular la temperatura del hogar a unos 23 grados o utilizar los programas económicos que hay disponibles. Esta medida permite además ahorrar unos euros extras en nuestra factura apostar por energías renovables

Las energías renovables, como la eólica, la solar o la mareomotriz, deben tener en los próximos años un papel fundamental a la hora de hacer frente al cambio climático. A pesar de que la mayoría de países son todavía demasiado dependientes de los combustibles fósiles, hay tintes para ser optimistas.

De hecho, en algunas potencias como China, se ha prohibido hasta en un 90% el uso de carbón, el cual se pretende sustituir por energías limpias. En el caso de EE.UU., la producción eléctrica procedente de fuentes renovables superó por primera vez a la nuclear desde 1984. Otro aspecto positivo a mencionar es que la UE fijó el ambicioso objetivo de llegar al 32% de uso en energías no dañinas para el medio ambiente de cara al año 2030.