La cuarta revolución industrial llega al coche y al seguro
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Sergio Gómez Recio, 4º revolución del automovil

El automóvil – y la movilidad en general- están iniciando una de las mayores transformaciones de su historia. Posiblemente la mayor desde que Ford iniciase la producción masiva de vehículos con la introducción de la cadena de montaje en 1917.

Artículo de Sergio Gómez Recio, Responsable UBI en el Área de Negocio y Clientes de MAPFRE 

La principal fuerza motora del cambio es tecnológica. La introducción de la conectividad en el vehículo, los sistemas de ayuda a la conducción y la electrificación serán elementos clave a la hora de elegir un automóvil por parte del consumidor. Pero también existe un cambio en la actitud de los nuevos consumidores frente a la movilidad, donde es más importante el tener una buena experiencia de movilidad que la posesión. El coche pierde una parte de su valor como elemento asociado a la identidad de la persona que refleja su estatus.

Esto está provocando una transformación de los fabricantes de vehículos, que están pasando de ser fabricantes a proveedores de movilidad. Tradicionalmente los fabricantes han montado los automóviles en cadenas de montaje, los concesionarios los han vendido en tiendas repletas de coches en exposición y los clientes los han comprado para luego decidir en qué taller querían repararlos y/o efectuar su mantenimiento. La relación con el fabricante sólo existía si había un problema con la garantía.

Ahora hay más jugadores que pueden ofrecer servicios en torno a un activo que se llama coche. A los tradicionales Tier 1, concesionarios, talleres y empresas de renting hay que añadir las compañías de telecomunicaciones, los proveedores de dispositivos, de aplicaciones y de servicios. Y es que desde el momento en que cualquier cosa se conecta pasa de ser un producto a ser una plataforma de ofrecer servicios. Pasamos de una estructura en pirámide a una estructura de ecosistema, donde hay diferentes actores para ofrecer servicios en torno al automóvil.

Desde el mundo del seguro tenemos que continuar ofreciendo seguridad y tranquilidad en esta transformación de la movilidad. Van a surgir nuevos riesgos relacionados con la integridad de los sistemas informáticos del vehículo, y es que los coches serán hackeables. La llegada del coche autónomo también plantea grandes incertidumbres sobre el negocio asegurador. ¿En un vehículo autónomo, el tomador del seguro debería ser el usuario, el propietario o el fabricante del vehículo?.  Sí se puede entrever que aparecen nuevos actores con responsabilidad civil sobre algunos aspectos de la movilidad; la infraestructura (actualmente ya la tiene pero toma más relevancia) o el operador del servicio de movilidad en casos de coche compartido o autónomo. La conectividad del vehículo va a posibilitar la evolución de servicios tradicionales como la asistencia en carretera llevándolos hacia la integración con los sistemas del vehículo y a su automatización.

Hay que evolucionar y aprender cómo adaptarse a estas nuevas realidades, ya que, como decía Eric Hoffer: “En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe”.

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