El vaivén de los mercados no cesa. El parón económico provocado por el COVID-19, que no tiene precedentes en la historia reciente, está afectando a todos los sectores y esta semana se ha cebado especialmente con el petróleo provocando un crash. El West Texas, de referencia en Estados Unidos, llegó a cotizar en terreno negativo esta semana, lo que ha acabado trasladándose al Brent, de referencia en Europa, que toca mínimos desde 1999.

Alberto Matellán, economista jefe de MAPFRE Inversión, explica, en una entrevista con el programa A media sesión, de Radio Intereconomía, que este comportamiento obedece a dos factores. Por un lado, por la caída de la demanda como consecuencia del confinamiento, pero también por un motivo técnico: las dificultades para su almacenamiento. “No sabemos cómo será la demanda al volver a la normalidad, pero todo parece indicar que será menor que antes. No es una situación normal, pero mientras siga el confinamiento seguirá así”, señala el experto.

La evolución del crudo en ambos mercados tendrá un efecto importante sobre los balances de las compañías petrolíferas. En este sentido, y es algo que es aplicable a todas las empresas de todos los sectores, “les irá mejor a las que estén mejor preparadas, con los balances más sólidos y a aquellas que sepan adaptarse mejor a la nueva situación”, explica Matellán.

Esta caída de los precios del petróleo, además de notarse en los balances de las compañías, va a tener un claro efecto también en la economía, haciendo reaparecer los viejos fantasmas de deflación. Matellán confirma que veremos “varios IPCs negativos en el corto plazo”, pero matiza que la caída del crudo en sí no es mala “porque se libera renta para el consumo de otros bienes”. Eso sí, advierte de que “la entrada en negativo de los precios de cualquier activo es sintomático de que algo va mal, y de ahí que la caída del precio del petróleo hasta esos niveles tenga una connotación tan negativa”.

Las firmas de análisis y los organismos públicos siguen haciendo sus pronósticos sobre la economía española. Esta semana fue el Banco de España, que augura una contracción del PIB de hasta el 13% en el escenario más negativo. En este sentido, Matellán destaca que está habiendo mucha dispersión en los rangos que están anunciando los expertos, y van desde aventurar una caída del 2% hasta el 15%. El Servicio de Estudios de MAPFRE va a publicar esta semana su informe Panorama, que no sólo incluye las estimaciones sobre la economía española, sino sobre la economía mundial y haciendo especial hincapié en Latinoamérica.

Precisamente, esta incertidumbre sobre la economía provoca que “el inversor no tenga un escenario en la cabeza, pese a que hay mejor números de contagios y fallecimientos por el COVID-19, y por ello va a seguir la volatilidad vista durante las últimas semanas”, añade el economista. Es por eso que sigue recomendando cautela, sobre todo para los pequeños ahorradores que, en su opinión, cuentan con una ventaja: “Como invierten con un horizonte de cinco a diez años ya se ha hecho una estrategia adecuada a su perfil de riesgo, es decir, cuenta con un escenario en la cabeza y esa estrategia sigue siendo válida incluso en momentos de incertidumbre como el actual”, concluye.