Empezar a ahorrar desde que uno se incorpora al mercado laboral no es una quimera. Es posible y hay países en los que esto es una realidad. Reino Unido es un ejemplo. Allí, el 76% de los trabajadores al llegar al momento de la jubilación cobra, al menos, dos pensiones: la pública y lo que ha aportado a un sistema de ahorro voluntario (en el que también colabora el empresario y el Estado). Adicionalmente, si tiene un plan de ahorro individual, cobra una tercera pensión.

El sistema público y el privado se conocen perfectamente…. Pero ese sistema en el que colaboran el empresario, el trabajador y el Estado es mucho más desconocido en España. Es un sistema, que se denomina “automatic enrolment” o “auto-enrolment”, e implica que los empresarios británicos cuando contratan a una persona están obligados a inscribirle automáticamente en un sistema de ahorro voluntario y a realizar aportaciones a favor del empleado, siempre que éste también aporte. El empleado, por su parte, puede decidir continuar ese plan o no… pero sólo el 9% de los trabajadores inscritos en algún sistema de ahorro de este modelo lo han abandonado, lo que da una idea de su grado de aceptación. La decisión, por tanto no es adscribirse o no a un sistema de ahorro sino dejar de ahorrar de forma explícita, ya que, por defecto, en cuanto uno empieza a trabajar es incorporado a este sistema.

Además, desde el año 2019, la aportación mínima al sistema “automatic enrolment” es el 8% del salario del trabajador, pero éste sólo aporta la mitad. El resto, el 3% corre a cargo del empresario y el 1% al Estado. Las aportaciones realizadas se invierten en una selección de fondos que elige el empleado o en un fondo por defecto, si éste no realiza ninguna elección. Así, al llegar al momento de la jubilación, los ingresos de cada británico son mucho más elevados, ya que cobra por varias vías diferentes.

Allí, en Reino Unido, la cultura del ahorro a largo plazo está más interiorizada que en nuestro país y, de hecho, el 82% de los empleados que están adheridos a este plan ven su inscripción automática como algo positivo para ellos y uno de cada ocho considera “normal” ahorrar en un instrumento de pensiones. No sólo son los trabajadores los que consideran este sistema positivo sino también los empresarios y, de hecho, las empresas jugaron un papel muy relevante en la puesta en marcha de este mecanismo.

Los problemas del sistema público de pensiones en Gran Bretaña a principios del este siglo obligaban a tomar decisiones. La primera opción era no hacer nada, con el consiguiente empobrecimiento de los pensionistas británicos. Otra opción hubiera sido incrementar impuestos o cotizaciones a la Seguridad Social, elevar la edad de jubilación, o fiarlo todo a que los británicos motu propio ahorrasen más. La primera opción no era aceptable y las otras no eran suficientes… así, que con el compromiso de todos, y el consenso del gobierno, parlamento, empresarios y sindicatos, se puso en marcha este sistema, al que desde 2012 más de 10 millones de trabajadores ya se han incorporado. Un método para contar con una mejor pensión en el momento de la jubilación. ¿Un ejemplo a seguir?

Conoce más sobre este sistema en la página de Unespa que ha presentado recientemente este estudio.