Las recientes previsiones del FMI y el Banco de España sobre la economía mundial, y sobre la española en particular, han provocado un choque con la realidad que está por venir. El impacto sobre la actividad que está provocando la crisis sanitaria va a asestar un golpe sobre la economía sin precedentes. Y éste será mayor o menor en función del tiempo durante el que se mantengan las restrictivas medidas para contener en virus y, en este sentido, tanto España como Italia dentro de la eurozona resultan las menos favorecidas.

El FMI espera que el PIB español se contraiga un 8% y que el paro se sitúe en el 20,8% a cierre de ejercicio. De confirmarse la contracción del 8% de la economía, sería el peor dato registrado en toda la serie histórica del INE, que comenzó en 1970. «Es una crisis como ninguna otra», aseguró la economista jefe del FMI, Gita Gopinath, quien ha alertado de que, a la magnitud del ‘shock’, hay que sumar la incertidumbre sobre su duración o intensidad.

Por su parte, el Banco de España indicó este lunes que calcula que la actividad se hundió un 4,7% trimestral entre enero y marzo. Y que en el conjunto del año esta cifra podría agravarse hasta un rango de entre el 6,6% y el 13,6% con una tasa de paro de entre 18,3% y el 21,7% en función del tiempo que duren las medidas de contención y lo que se tarde en volver a la normalidad.

De la misma manera, MAPFRE Economics, el servicio de Estudios de MAPFRE, al igual que el Banco de España, ha preferido ofrecer un rango de estimaciones sobre la economía, dada la incertidumbre sobre el verdadero impacto del COVID-19 y el efecto que puedan tener las decisiones de política económica y social, no sólo en España, sino en el resto del mundo. Por ello, en función de un escenario base y otro estresado, los economistas de MAPFRE prevén una contracción del PIB de entre el 5,6% y el 10,7%.

La economía española creció un 1,8% en el cuarto trimestre de 2019 y un 0,4% intertrimestral, con lo que dejaba el promedio del año cerca del 2,0%. La actividad económica ya estaba en una tendencia de desaceleración antes de que fuera impactada por la crisis sanitaria y el consecuente parón económico que se hará visible en las cifras del primer trimestre. “España entrará rápidamente en recesión, como ya muestran los primeros indicadores. El número de desempleados aumentó en 302.000 en el mes de marzo sin contar con los expedientes de despidos temporales (ERTEs) aunque existe el consenso de que parte de estos nunca volverán al mercado laboral”, señalan en MAPRE Economics.

En el escenario actual, el parón de la actividad en los sectores de proximidad (en lo que España está especializado) podría incrementar la tasa de paro, según estos economistas, hasta ubicarla cerca del 18% a finales de 2018. En un escenario más severo y posible el desempleo podrá alcanzar niveles equivalentes a los de la crisis de 2009 (23,4%). “Esperamos una recuperación para el tercer trimestre, que será gradual, debido a que para las industrias de servicios y turismo la recuperación no será total. Es difícil estimar en estos momentos el daño estructural a nivel de empresas y empleo que no consigan recuperarse totalmente”, añaden en el servicio de Estudios.

En este escenario, MAPFRE Economics apunta varios riesgos:

  • Una extensión muy prolongada del periodo de parón, y de una pérdida de empleos y de pequeñas empresas que no se consiga recuperar. La recuperación en el mejor de los casos podrá ser en mayo, pero será gradual y hay industrias como el turismo y hostelería que podrán tardar más en recuperar, por las medidas de distanciamiento social que seguramente prevalecerán.
  • Independientemente del estado en el que se encuentre el país en 2021, la recesión y la activación de medidas estabilizadoras tendrán un impacto colosal sobre las cuentas públicas, no solamente por el gasto corriente necesario, sino por la reducción en los ingresos que se derivan de la actividad económica.

El servicio de Estudios recuerda que España ya partía de una posición fiscal “eminentemente débil”. “Esperamos que la deuda supere el 115% del PIB a finales de 2021 aunque apreciamos cierto margen gracias a los bajos tipos de interés y a las medidas de control de estrés soberano que se derivan de la policía de balance del BCE”, concluyen.

Dada la incertidumbre existente, que hace más complicado concretar pronósticos, los rangos en los que se mueven las previsiones de los organismos privados son amplios. Según una recopilación realizada por redacción MAPFRE de un total de 35 firmas privadas que se han actualizado sus previsiones desde el pasado 1 de abril*, la firma más pesimista sería Unicredit, que augura una contracción del 15,5%, y la más optimista el japonés Sumitomo Mitsui, con apenas un -0,4%. El consenso realizado con estas firmas da como resultado una caída del 6,02% en 2020 y una  recuperación del 4,88% el 2021. 

*Para elaborar el consenso, se han incluido las previsiones del Banco de España y el FMI. A las que se suman todas las estimaciones publicadas por las firmas privadas desde el 1 de abril: MAPFRE Economics, BBVA, Bank of America Merrill Lynch, Barclays, Commerzbank, Helaba, JPMorgan Chase, Morgan Stanley, UniCredit, Credit Suisse, Fitch Solutions, AFI, Berenberg Bank, Citi, DekaBank, HSBC, Investec, Julius Baer, Moody’s, Natixis, Nomura, Oxford Economics, SMBC Nikko, Société Générale, Swedbank, UBS, Zürcher Kantonalbank, BNP Paribas, Rabobank, ING y Erste Group.

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