Alberto Matellán

Economista Jefe de MAPFRE Inversión

 

Tras un noviembre espectacular, las bolsas han pisado el freno en los primeros días de diciembre. “Es normal”, señala Alberto Matellán, economista jefe de MAPFRE Economics, en una entrevista con A Media Sesión, de Radio Interconomía, “porque no era razonable mantener el ritmo de noviembre”. Dicho esto, y dado que han mejorado las expectativas macroeconómicas para el año que viene, “es razonable que los inversores profesionales aumentemos la exposición a renta variable de cara al año que viene”. Y matiza: “me refiero a los profesionales, porque los inversores particulares deben tomar decisiones en función de sus objetivos personales, y no según el ‘timing’ del mercado”.

Y es que, en su opinión, la humildad es una de las máximas que se debe cumplir cuando se decide invertir. “El inversor particular debe asumir que muchas cosas no las conoces y, por tanto, no debes meterte en ellas. Por eso es importante dejarte asesorar”. “Inversores buenos hay pocos y duran poco. Para mí, un buen inversor es aquel profesional de los mercados con una visión del mundo correcta. E, insisto, eso tiene una duración limitada”, añade.

Estas recomendaciones llegan en una semana en que han vuelto a reactivarse las negociaciones sobre el Brexit aunque, según Matellán, esto ha dado tantas vueltas que ha dejado de ser una referencia para los inversores. A esto se suma la reunión del Banco Central Europeo. En este sentido, hay un consenso de que anunciará más estímulos. Por un lado, “podría mejorar las previsiones económicas de cara al año que viene, dado que los últimos datos han sido menos malos de lo estimado, pero también la fortaleza del euro está metiendo presión a la baja para la inflación”, justifica Matellán. “La fortaleza del euro tiene principalmente dos efectos. Por un lado, sobre las exportaciones y, por otro, sobre los precios o la presión a la baja para la inflación. Esto último es lo más importante ahora porque puede llevar al BCE a reaccionar”, señala. Dicho esto, también recuerda que parte de esa subida del euro se debe a la debilidad del dólar, y esto supone más liquidez en todo el mundo. “Esto puede suponer un problema a largo plazo, pero es positivo para el corto plazo, para la economía, y sobre todo para Latinoamérica donde muchas empresas tienen exposición”, añade. No obstante, el economista de MAPFRE Inversión descarta un escenario deflacionista.

La agresiva reacción de los bancos centrales, en concreto del BCE, puede llevar al bono español a diez años a rentabilidades negativas. “Es altamente probable, igual que ocurre en Francia o Alemania. En octubre y noviembre, el BCE compró más deuda de la que se emitió, y esto se puede repetir en varios meses del año próximo, por lo que sería normal tener tasas negativas. El problema aquí es que estas rentabilidades pierden su sentido informativo. Los bancos centrales están imprimiendo de forma masiva y comprando activos y el contenido informativo se está perdiendo y esto es una tragedia para el día a día de los inversores profesionales”, concluye.