2020 nos ha dejado muchas cosas, algunas de ellas permanecerán para siempre, otras acabarán pasando con el tiempo y unas cuantas más se quedarán con nosotros de forma testimonial. Una de las primeras, de esas que ya no tienen vuelta atrás, es la incorporación de los criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ASG) a la inversión que, no obstante, en MAPFRE AM se lleva aplicando desde hace años. Una nueva forma de hacer las cosas que, indudablemente, resulta muy atractiva, pero que no es, ni mucho menos, fácil. Las gestoras tienen en esta tarea un valioso aliado, el depositario.

Responsables de gestoras y depositarios debaten sobre ello en una mesa redonda celebrada en el marco del Insights Depositaría; un coloquio organizado por FundsPeople, en el que participó Eduardo Ripollés, director de negocio institucional de MAPFRE AM. Como dijo el experto, en Mapfre, el tema de la ISR es también crítico, “está en el ADN de la compañía”, asegura Ripollés, quien recuerda que Mapfre se fundó, en 1964, con la Responsabilidad Social Corporativa (RSC): “Fundación Mapfre es su máximo accionista y la gestora tiene el mandato de implementar ese ADN de la compañía”. Para abordar ese reto, la aseguradora firmó en 2018 un acuerdo con la boutique de gestión de activos francesa La Financière Responsable (LFR): “Necesitábamos trabajar con alguien que nos entendiese y que lo hiciese a nivel global”. Esa globalidad también la buscan en el depositario: “Es importante que el depositario entienda lo que nos exigen el Consejo y los inversores. Para nosotros es fundamental el papel del depositario porque no podemos fallar”.

Los servicios que ofrecen los depositarios en el ámbito de la ASG va mucho más allá de su labor como garante o la aportación del conocimiento de las regulaciones. Dentro de la ASG, la G de Gobernanza cada vez está cobrando mayor relevancia, lo que requiere otro tipo de servicios. En esa G se enmarca el voto en las Juntas de Accionistas (proxy voting). “Ahora las Juntas son un examen; antes eran un trámite. Como inversor institucional hay que estar al día, informado y votar”, opina Ripollés. Explica también que la política de voto en la entidad tuvo que ser aprobada por el Consejo de Mapfre y aplica a todas las líneas de negocio, “una política que la hemos validado a nivel internacional”. La gestora cuenta con un fondo especializado en gobierno corporativo (Mapfre AM Good Governance) de renta variable global: “El proxy voting está muy arraigado en EE.UU. y cada vez más en Europa. Como gestores estamos obligados a ser activos; y para ello tenemos que tener herramientas.

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