Un golpe con el coche, la rotura de un cristal en casa, el incendio de una fábrica, los gastos derivados de la hospitalización son sólo algunos ejemplos de casos en los que el seguro indemniza a sus clientes o repara los daños sufridos. En MAPFRE, ese coste ascendió en el año 2016 a 12.000 millones de euros, una cifra un 6,9% superior a lo que se pagó en el ejercicio anterior.

Esta industria ha evolucionado mucho en las últimas décadas y antes el seguro pagaba a los clientes por los siniestros que sufría y él buscaba los medios para reparar ese daño. Hoy eso ya no es así. El cliente quiere que su compañía le solucione el problema y eso es lo que las empresas aseguradoras hacen.

Reparar en lugar de indemnizar es hoy una práctica estandarizada en el sector y esta realidad contribuye no sólo a mejorar la satisfacción de los clientes, sino también al desarrollo económico. De hecho, en España, por ejemplo, el sector asegurador genera más de 250.000 empleos a los profesionales (personal sanitario, reparadores del hogar, talleres, etc.) que prestan sus servicios a las compañías para satisfacer las necesidades que tienen sus clientes.

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