Álvaro Anguita, consejero delegado de MAPFRE AM, explica, en la última edición del Barómetro de Pensiones Privadas en España, elaborado por FondosDirecto, cuál es la posición de la gestora al calor del coronavirus:

La pandemia está teniendo un efecto muy importante sobre la economía (nuestro Servicio de Estudios, MAPFRE Economics, prevé una caída del PIB de la eurozona del 7,6%) y el sector de la gestión de fondos no es inmune a ello. No obstante, nos caracterizamos por tener un perfil conservador, en línea con nuestro negocio core del grupo, que es el asegurador, y por contar con un enfoque a largo plazo, lo cual nos protege en momentos de extrema volatilidad como el actual. Nuestro modelo de co-inversión -nuestros clientes invierten donde invertimos nosotros- nos añade un extra de responsabilidad en este sentido.

Además, nuestra apuesta por las inversiones con criterios ESG también ha actuado de escudo. De hecho, toda la gama de fondos y planes sostenibles con la que contamos actualmente se han comportado de forma excepcional batiendo a sus índices de referencia de forma extraordinaria y generando grandes beneficios o minimizando pérdidas. Esto demuestra que es un acierto apostar por la inversión socialmente responsable, una estrategia que, a su vez, estamos implementando en nuestro caso en todo el balance del grupo de forma progresiva.

Por otro lado, la prolongación de la debilidad económica que se prevé ha llevado a los bancos centrales a sacar de nuevo la artillería y, por tanto, se han retrasado aún más las expectativas de subidas de tipos de interés, principalmente en la eurozona. Como consecuencia, en este escenario ya no sólo basta con diversificar nuestras carteras desde el punto de vista geográfico, sino que tenemos que buscar inversiones alternativas, y en eso estamos, tanto en el ámbito inmobiliario como en el private equity o en el terreno de las infraestructuras.

No cabe duda de que la prolongación de esta crisis nos va a generar muchos problemas a medio plazo, pero, por otro lado, creo que también nos abre un abanico de oportunidades para los que nos dedicamos a la gestión activa, dado que podremos ver con el tiempo qué empresas consiguen adaptarse a este nuevo entorno e identificar, a su vez, los activos que realmente generarán valor a largo plazo, tanto para nosotros como para nuestros clientes.

Un 94% de gestores considera que la bolsa estadounidense está sobrecomprada (una lectura extrema desde un punto de vista histórico en la encuesta)

La bolsa Norte Americana se ha consolidado en la última década como el corazón y el cerebro de la economía global. Varios son los pilares que sustentan ese liderazgo pero destacamos dos:

  • Dinamismo relativo de su economía
  • Liderazgo tecnológico

Ambos se han visto reforzados en esta década. En los tiempos inciertos que vivimos, los inversores han querido privilegiar visibilidad y calidad, resultando en una sobre compra, debido a la falta de alternativas. Esperemos que se haya pasado el punto máximo de incertidumbre lo cual permitirá a otros mercados recuperarse. Pero observamos que la mejor evolución de la bolsa estadounidense está basada en fundamentales, en una mejor evolución de sus beneficios y de sus perspectivas. Esto implica que esa bolsa seguirá siendo un referente.

Aumenta el número de gestores que piensan reducir su exposición a activos domésticos en general y España se sitúa a la cola en cuanto al número de gestoras que son optimistas sobre su economía

Las previsiones macroeconómicas españolas en el medio plazo muestran una evolución poco atractiva, especialmente con relación al resto de países desarrollados. Esta situación resta confianza en las perspectivas bursátiles y lleva a gran parte de los inversores a seleccionar otras geografías donde realizar sus inversiones. Un déficit público estructural en los entornos del -6%, junto con el mayor aumento de la deuda pública en los próximos años en porcentaje del PIB en Europa o las previsiones sobre la tasa de paro en los entornos del 18% son un claro ejemplo de esta situación complicada.

Estos datos macroeconómicos, junto con una situación política compleja y polarizada, con cierta incertidumbre regulatoria, alejan claramente al inversor bursátil.

Adicionalmente, la composición de los índices bursátiles españoles, muy concentrados en algunos sectores y la exposición geográfica de las compañías que los componen, han penalizado mucho a su buena evolución durante este año. Siendo la bolsa española una de las más castigadas por los efectos del COVID-19, dentro de un contexto de recuperación fundamentada en la atenuación de la pandemia y sus consecuencias, una adecuada selección de compañías españolas, identificadas a través del análisis fundamental, podría contribuir de manera importante a una cartera adecuadamente diversificada.