Con un mercado cada vez más atento a la recuperación económica, la renta variable parece haber entrado en un proceso de consolidación. Alberto Matellán, economista jefe de MAPFRE Inversión, apunta a un cambio de narrativa en los mercados: “Hasta hace mes y medio, la narrativa era el crecimiento, y por eso la bolsa subía. Pero ahora se basa en la preocupación por la inflación, y eso puede suponer un lastre para las bolsas”. Por ello, estima que cuando desaparezca la inflación como tema de debate en los mercados, “las bolsas tienen que valorar de nuevo una perspectiva más favorable para el crecimiento”.

Desde la vertiente europea, y aludiendo a los posibles cambios en las políticas monetarias, el BCE ha asegurado que no es todavía el momento de activar un repliegue de estímulos monetarios. En este sentido, el economista afirma que debe ser sano abrir el melón y debatir acerca de las posibles vías de actuación de cara al futuro. Con el objetivo teórico de los bancos centrales de controlar la inflación, cree que si se retiran los estímulos ipso facto, puede surgir “un miedo que justifique una caída de los mercados”, por lo que considera que “la reducción tiene que ser paulatina y medida”.

«Los mercados inmobiliarios son muy aislados, condicionados por las diferencias estructurales entre núcleos urbanos»

Al otro lado del charco, la FED parece ser el primero en impulsar un cambio de sesgo, ya que “se encuentran en un ciclo más adelantado, su debate asociado a la inflación está más avanzado y tienen experiencia en frenar estímulos”, por lo que el experto ve normal que abran el camino a otros bancos centrales: “Una economía sana es una economía que no depende de estímulos”.

En línea con lo anterior, Matellán explica que el elevado precio en el sector de la vivienda está siendo una de las consecuencias de la falta de salud de la economía. “Con tanto estímulo, estamos creando una inflación de activos, y esta subida no siempre está explicada por la necesidad del mercado”. No obstante, aclara que los mercados inmobiliarios son muy aislados, condicionados por las diferencias estructurales entre núcleos urbanos. El experto sugiere que el oro es un buen activo refugio frente a la pérdida de valor del dinero, si bien añade que hay otras alternativas que el inversor minorista debe tener en consideración. En particular, el oro no sirve de refugio contra todo; hay activos de seguridad más líquidos o que protegen mejor frente a la volatilidad. Asimismo, recuerda a los inversores particulares la importancia de diversificar las carteras, teniendo en las mismas activos que se muevan de forma diferente unos de otros para compensar posibles pérdidas.

En última instancia, y tras recomendar en otras ocasiones una actualización de las carteras en función de la inflación, Matellán incide ahora en los objetivos más a largo plazo del inversor particular: “Cuando fijamos objetivos, hay que tener en cuenta la unidad familiar de cara a los planes del futuro”