Los ODS, claves en las políticas de RSC de las empresas
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La Responsabilidad Social Corporativa, conocida por sus siglas RSC, cada vez se enfoca más en otras siglas, en este caso ODS, es decir, los Objetivos de Desarrollo Sostenible que el pasado 25 de septiembre de 2015 la ONU presentó como parte de la nueva agenda de desarrollo sostenible.

Estos ODS tienen como finalidad erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos. Son 17 (engloban 169 metas) y tendrán vigor al menos hasta el año 2030, fecha que las Naciones Unidas se ha marcado para llevar a buen puerto esta iniciativa.

Entre los ODS podemos encontrar desde “promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos”, hasta “garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos”, pasando por “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenible”, por poner solo tres ejemplos.

ODS en la Responsabilidad Social Corporativa

Como se puede observar, estos objetivos pueden casar a la perfección con las políticas de RSC de las empresas. A fin de cuentas, los ODS no están destinados únicamente a los gobiernos, sino que también se dirigen a la sociedad civil y al sector privado.

Este hecho parece que lo han tenido muy en cuenta las empresas, dado que, de acuerdo con diversos estudios, la mayoría de ellas está contemplándolos como parte de su estrategia de RSC.

A fin de cuentas, ofrecen un marco de referencia que delimita las áreas en las que moverse a la hora de mostrar el compromiso con la sociedad.

No deben confundirse

En este escenario, donde muchas compañías enfocan su RSC en los objetivos propuestos por la ONU, hay que señalar que no se está hablando de lo mismo. Los objetivos tienen una finalidad filantrópica, es decir, no hay ningún fin empresarial tras ellos (o al menos no debería haberlo).

Se han creado para tratar de conseguir un futuro sostenible a corto y medio plazo, mientras que no hay que olvidar que la Responsabilidad Social Corporativa no solo debe mostrar el compromiso de una empresa con la sociedad, sino que ha de reportarle beneficios (buena imagen, credibilidad, fidelización de los clientes…).

Otras consideraciones

Aclarada la diferencia entre ambas siglas, cabe preguntarse entonces si la RSC ha de enfocarse en los ODS.

Sin duda, el hecho de que estos objetivos existan facilita la visión de por dónde deben dirigirse las compañías privadas a la hora de diseñar acciones “comprometidas”. Claro que deberán entenderlos bien y cómo están relacionados con el negocio.

Precisamente uno de los errores que se pueden cometer es poner foco en demasiados ODS o en aquellos en los que realmente la empresa no va a aportar nada. Esto hará vanos los esfuerzos por contar con una estrategia de RSC válida, al tiempo que también puede resultar contraproducente en el momento de ser “evaluados” por los clientes.

Por ello, las empresas, sean del tamaño que sean –pues está demostrado que la Responsabilidad Social debe estar presente en todas ellas–, deben aproximarse a los ODS con un plan estratégico en el que quede claro el objetivo final y el camino que se va a recorrer.